¿Los perdones pedidos despues de tanto tiempo
son validos? ¿Corresponden? ¿Tenemos que ser de alma noble
y aceptarlos? Hoy es el dia de la memoria y me desperte tomando mate y viendo al presidente de Estados Unidos pidiendo perdon por su participacion en los hechos de 40 años atras que se llevaron la vida de tantos argentinos sin
motivo alguno. Me siento confundida, quiero perdonar, dejar el dolor de lado y
pensar en un futuro abierto sin tanto rencor, pero
pienso en esas familias que fueron destruidas, en las personas privadas de su
libertad por pensar diferente, en las torturas, en las madres que todavía tenían
el dolor de haber dado a luz y tener el vientre vacío y las manos vacías, los
pechos llenos de leche y ningún bebé que alimentar. Es entonces cuando se me revuelven las ideas
y no quiero nada, no quiero perdón, no quiero olvido, no quiero relaciones
internacionales, no se, me da una faceta de nena caprichosa y no quiero nada,
solo quiero que el tiempo vuelva atrás y se arregle el hoy. Me duele la fuga de
cerebros y no solo por qué fue robada al extranjero, pero por qué fue impedida de nacer, de
crecer, de ser explotada a su máximo esplendor. Cuando pienso en todos esos
argentinos decididos a dar la vida por una Argentina diferente se me da por
llorar, sé que egoísta lo que voy a decir pero siento que esos cerebros nos fueron
robados, me imagino una Argentina literaria, musical, bailarina, poeta,
pintora, filosófica, donde la moneda común no es el paco si no los versos de Cortázar
y Borges, me imagino una Argentina fanática de la historia asi como es fanática
del futbol, que nos agarramos un poco más a trompadas limpias en la mesa cuando
discutimos de quien escribió los mejores tango, donde no nos sorprende que la
juventud conozca nuestra raíces, nuestros escritores, nuestro pasar. Yo sé que
es un poco jodida la puesta en escena de esta mirada al pasado, puede ser que
me duela más el resultado social de la dictadura que la propia dictadura y me
indigno conmigo misma. Pienso que debe haber una manera sana de cambiar esto,
una maduración conjunta del colectivo Argentino. El perdón es necesario, el
olvido es prohibido. Necesito que algo bueno salga de todo esto, que crezcamos como
sociedad, que aprendamos la lección de una buena vez por todas, para que nada
de esto vuelva a repetirse. Habrá que aceptar el perdón, y empezar de cero,
ponernos la camiseta y darle para adelante para sacar a flote una Argentina que
viene sumergida desde hace ya unas cuantas décadas, una Argentina unida,
consolidad, solidaria y sin olvido. Esta doble nacionalidad, el estar aqui y estar alla, me da una vision amplia pero no ambigua, la nobleza de pedir perdon siempre sana, el perdonar sana, si lo pienso se que es asi, es mejor tarde que nunca.